¿Te acuerdas? ¿Cómo lo viviste? ¿Te lo creías mientras lo veías en directo? ¿Fuiste de los que al día siguiente se frotó los ojos ante un box-score?

¿Qué hiciste cuando supiste que un jugador había metido 81 puntos en un partido de la NBA?

Se cumplen trece años de aquel 22 de enero de 2006 en el que Kobe Bryant le anotó 81 puntos a los Toronto Raptors, ante un Staples Center entregado y atónito a partes iguales. 122-104 ganaron los angelinos pero poco importó aquello. Ése siempre será el día de la barbarie, la cumbre individual de uno de los mayores talentos ofensivos que haya visto nacer el juego.

Dale al play y rememora, en sólo tres minutos, los 81 puntos de Bryant en un encuentro, segunda mejor marca de todos los tiempos y un día para la historia del deporte.

Sin embargo hay un contexto detrás de los 81 puntos, algo menos conocido. ¿Sucedió algo especial para que Kobe se encontrase tan bien? Pues desde luego pasó algo… particular.

Según cuenta ESPN, el día anterior al encuentro Bryant celebró el tercer cumpleaños de su hija mayor. Se celebró una fiesta en la que la dieta fue ‘poco saludable’. Además, ya el día del encuentro, con los Lakers llegando tras perder dos partidos seguidos, Kobe reconoce que se comió una hamburguesa con patatas fritas antes de jugar. Tampoco algo especialmente recomendado para un deportista de alto nivel.

Aún así salió a pista y dejó una noche para la historia. «Es cuestión de salir, jugar y soñar. Noches como ésta son completamente posibles, simplemente hay que creer que lo son«, explicó Kobe.