Algo que le pasa a muchos grandes atletas es que su primera lección de vida y adversidad se la encuentran de pequeños jugando contra su hermano mayor, tratando de superarle. Adaptarse o morir. Eso mismo es lo que le pasaba a Kenny Sailors cuando jugaba en el patio con su hermano Bud.

Hay muchos casos en los que los grandes atletas recuerdan sus enfrentamientos de patio con sus hermanos mayores como el momento en el que encontraron su primera adversidad deportiva. En el caso de Sailors, no importaba de cuántas maneras intentase meter una canasta contra Bud. Apenas podía hacer un lanzamiento sin que su hermano mayor lo interceptara. Bud era más alto, más fuerte, y más agresivo. 

Si quería tener al menos una oportunidad de llegar a tocar el aro, Kenny Sailors tendría que inventarse algo, ser creativo, o pillarle con la guardia baja. Tendría que intentar algo que no se esperase. Se le ocurrió algo: saltar y lanzar en el aire. En aquel momento, no sabía que aquel sería un movimiento que revolucionaría un deporte.

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Hoy en día el lanzamiento en suspensión es el pan nuestro de cada día en el baloncesto. Es un elemento básico, imprescindible. Es algo que damos por hecho, como la línea de tres puntos, el reloj de posesión, la regla de los tres segundos o los mates. Cuesta bastante concebir que hubo un tiempo en el que nada de eso existía, que se jugaba a un baloncesto sin todos esos elementos, y que hubo que tener alguien que los inventase y popularizase.

En el documental «Jump Shot: The Kenny Sailors Story» se cuenta la vida y la historia del hombre al que se da crédito por haber popularizado el lanzamiento en suspensión, primero en sus días en la Universidad de Wyoming y después en el ejército, mientras combatía en la Segunda Guerra Mundial.

Decir que Kenny Sailors es el inventor absoluto del lanzamiento en suspensión no sería históricamente preciso. Es complicado saber cuáles fueron los orígenes exactos, y probablemente ya se le hubiese ocurrido a alguien la idea. Pero de lo que no hay debate es de que fue Sailors quien lo hizo primero ante el gran público, especialmente en el NCAA Tournament de 1946 en el Madison Square Garden. 

Durante el partido entre Wyoming y Long Island University, el fotógrafo de Life Magazine, Eric Schaal, capturó una imagen icónica de Sailors, suspendido en el aire mientras lanzaba a la canasta. Cuando la revista fue publicada muchos miraron aquella fotografía como si de un cuadro se tratase. No sabían exactamente qué era lo que estaba haciendo aquel jugador. No parecía que estuviese capturando un rebote. ¿Qué hacía?

Lo que estaban viendo era el futuro del baloncesto.