¿Podía esperar Scariolo en 2009 llegar a acumular estos 150 partidos? Asegura que “ni sí ni no” porque aunque firmó un contrato por cuatro años, lo primero fue centrarse en el corto plazo y pensar sobre todo en intentar ganar el Eurobasket, que nunca había ganado España”. Con el tiempo, sin embargo, llegó plantearse la perspectiva a más largo plazo.

Scariolo recuerda su primer partido en el banquillo de España, un amistoso contra Cuba en Las Palmas, y revela que “el acta del partido, de color rosa, en un marco muy bonito que la Federación me regaló y desde luego aún tengo guardada”. Y por supuesto también el número 100, la final por el bronce en los Juegos Olímpicos de 2016 contra Australia, ganada en los últimos segundos gracias a que “una gran intuición defensiva de nuestros jugadores consiguió cerrarlo con una victoria que dio una medalla olímpica, que siempre es algo extremadamente difícil y realmente muy bonito de conseguir”.

Sergio explica asimismo que la Selección le ha dado “muchísimo, no sólo en los partidos, sobre todo en los momentos que se viven fuera de los partidos” y remarca “la sensación de formar parte de una familia, una expresión que usamos muchas veces pero creo que viene a cuento”. El resultado de “haber creado realmente junto a muchas otras personas una entidad que funciona bien desde el punto de vista profesional pero que también se rige sobre valores de sintonía humana, de respeto, de cariño”.

Para Scariolo, “cuanto más alto es el nivel de los jugadores que entrenas, más tienes que exigirte, trabajar, estudiar para estar a la altura… no puedes decepcionar. He recibido muchísimas lecciones, he aprendido muchísimo de ellos”.

Y el recuerdo de los éxitos, los Juegos Olímpicos, los Eurobasket, y en especial de la Copa del Mundo, “complicado desde el punto de vista logístico”, con problemas físicos y personales, y que todo se superó gracias a “la unidad, la cohesión y la fuerza del grupo… y una progresión del rendimiento hasta llegar al momento de la verdad. Y una vez más, un poco lo que nos hace diferentes: esa competitividad que no sólo se refleja en acciones individuales de alto nivel sino en acciones colectivas de alto nivel”.

Y superar el número a Antonio Díaz Miguel “ni es posible ni sería justo por lo que ha sido Díaz Miguel para el baloncesto español”.