Valencia Basket está triunfando esta temporada, su mejor clasificación en Euroliga. Quino Colom está triunfando esta temporada, sin ritmo ha rendido en dos partidos internacionales. España clasificada y él, líder.
Su club no cuenta con él, ya ni para completar cupo, ni para vestirse. El mismo Scariolo ha declarado que espera que estos partidos de pre-europeo sirvan para que Colom encuentre otro destino deportivo. La ventana se abre a posibles clientes y no es indiscreta sino que se convierte en escaparate, cristal limpio a pie de calle para ofrecer un buen género. En baloncesto adoramos cuerpos perfectos, estaturas inalcanzables, longitud muscular. Antropométricamente tan exclusivos. Pero de repente, Quino…En tiempos de adoración a Maradona, tiempos de marcha de Campazzo. El talento más allá de los estándares griegos estéticos.

Colom ha lidera un grupo de jugadores de calidad media, de contrato medio pero de pasaporte español. La clase trabajadora. El baloncesto que jugó Quino contra Israel en la primera parte fue alucinante, triples en llegada, pasos esquivos que trataban de evitar el olvido, asistencias para Rubén Guerrero o Arteaga que se sorprendían de quedarse tan liberados. 24 puntos y 5 asistencias en 23 minutos. El lector exigente dirá que se le acabó la gasolina al jugador y al equipo y que fue también responsable de la remontada israelí. Pues claro. Además de que el Seleccionador lo ha reconocido, cualquiera que lo vimos lo sentimos. ¿Cómo quitas de la cancha al líder de un ataque en construcción? Al líder de un grupo de jugadores que se había conocido ‘un rato antes’.
Quino empujó a España en las ventanas de la Copa del Mundo 2019 con actuaciones y finales de partido enormes. La recompensa fue ser Campeón del Mundo en el torneo final, subir a un podio merecido. El deporte tiene que tender a la justicia del rendimiento pero también a la lealtad por los servicios prestados. Si quitas la Euroliga y la NBA, no existen apenas jugadores seleccionables con experiencia internacional o con tiempo de liderazgo en sus equipos. Casi todos los equipos ACB tienen en la posición de generadores de juego titulares a jugadores extranjeros que desarrollan su carrera deportiva creando ventajas y puntos sin importar el color ni el escudo de la camiseta. Nadie conoce a nadie.

Esto aumenta la competitividad de los equipos de abajo, cuyos fichadores hacen lo posible por tener los mejores jugadores al precio más bajo. Es lo único que mantendrá en su puesto a los Directores Deportivos o a los Entrenadores Jefes. No estás leyendo una crítica a la carencia de españoles en la Liga ACB, estás pasando tus ojos por unas líneas que definen la ausencia de Juntas Directivas sólidas que prioricen la creación de elementos de identificación en sus equipos. El General Manager y el Entrenador son personal de alta dirección también fichados con más importancia sobre perfiles que te hagan ganar mucho antes que construir un proyecto a 3-4 años con objetivos de formación. Mucho más importante mantenerse en ACB que la nacionalidad de los que están en pista. Los hechos llevan a la Liga Endesa a ser extremadamente competitiva en comparación con el resto de las europeas (o mundiales). En la parte negativa, más allá de la afición concreta local, hacer la marca más grande es complejo pues la rotación de jugadores es excesiva, memorizar e identificar jugadores es cada vez más improbable.
Por eso Quino ha lucido tanto, talento en el bote, capacidad de desborde por calidad técnica, pasador imaginativo y además lanzador exterior fiable tras bote. Siempre ha jugado con el balón en la mano y con personalidad de sentirse el hombre importante. Emigrar le hizo más fuerte, el desafecto le hizo fuerte. Muchos decían que porque no le fichaba nadie de los equipos importantes en España…Siempre será el héroe de la clase trabajadora, en un baloncesto de grandes estrellas españolas emigradas u ocupadas por calendario Euroliga.

La clase media del jugador español tiene un escenario cómodo (en lo negativo) al llegar al profesionalismo, pues las cajas de zapatillas gratis y la ropa deportiva aparecen en tu casa, las medallas de oro en los Campeonatos de Selecciones Inferiores son la constante, los veranos mediáticos, las pretemporadas con el primer equipo, las primeras salidas a locales de ocio nocturno (¿qué era eso?) de mano de los veteranos, saltarte colas, invitaciones, el Instagram dando un salto de miles de seguidores. Eras un cadete con proyección y ahora eres un cupo con contrato. Pasaron 4 días entre medias. Clubes con una buena organización media deportiva, condiciones excelentes para hacer tu trabajo y oportunidades de juego, pero antes que despeñarse, se salta con red, no es negociable ni el descenso, ni el fracaso, otro vendrá a ocupar minutos importantes. Indiscutible que en cada seleccionado hay trabajo duro detrás, lesiones, recuperaciones, deseo de mejora. Pero el sistema les deja como una figura indispensable en lo administrativo, no tanto en lo deportivo.

Y lo siguiente, la llamada a la Absoluta. Tenemos casos como el de Francis Alonso que antes de ayer no cotó en un club de debajo de la clasificación, fue cedido a Leb Oro y hoy triunfa en Eurocup y es internacional absoluto. Por rendimiento propio y por mor del sistema actual.

Hay que ser de Quino, sujetemos al aficionado purista que todo “baloncestero” lleva dentro, ya sabemos su especificidad física. Lo destacable no es cómo es sino lo que hace con el balón en la mano. Pasar en tu trayectoria deportiva por Turquía y no ceder a la tentación de hacerte un injerto de pelo es la mayor demostración de personalidad frente a los que te señalan con el dedo acusando de lo que no tienes. Lo más preciado de su baloncesto es hacer cosas que tantos cuerpos fuertes y grandes estaturas no podrán hacer nunca: jugar muy bien a basket.
Siempre acudimos a la misma fuente, pero es que no queda más remedio “El talento siempre está bajo sospecha” Andrés Montes.

Foto: FEB / FIBA